Tuesday, December 2, 2014

POLITICA EXTERIOR COLOMBIANA - PRIORIDADES E INSTRUMENTOS

Tema: Politica Exterior Colombian
Lectura: Prioridades e instrumentos de la inserción internacional de Colombia
Autor: Martha Ardila

este artículo vincula las prioridades con los instrumentos de la política exterior colombiana, relacionados ambos con la manera como se toman las decisiones y con diversos factores que influyen directa o indirectamente en la inserción internacional del país, dependiendo muchas veces del contexto y del asunto

Entre dichos cambios podemos citar el papel cambiante del estado; la participación de actores no gubernamentales; la aparición de nuevos asuntos y liderazgos; y la búsqueda de nuevas asociaciones que indican una tendencia diferente que conducirá necesariamente a nuevas estrategias en materia internacional

A pesar de que Colombia puede calificarse como un país mediano, presenta una situación interna especialmente vulnerable –relacionada sobre todo con la prolongación del conflicto armado– que, en ocasiones, ha llevado a diseñar la política externa en función principalmente de su problemática doméstica y no tanto de sus potencialidades. No obstante, el contexto internacional y regional ha variado y el país debe reorientar sus prioridades e instrumentos1 en materia externa.

CAMBIOS Y CONTINUIdAdES. LOS úLTIMOS dIEZ AñOS

durante los últimos años fueron varios los cambios y, también, la continuidad que se observó en el ámbito internacional en relación con las características particulares del país, el proceso de toma de decisiones, los diversos actores que intervienen y la manera de articularse.

En términos de sus capacidades, las características de un país no siempre son objetivas y medibles. Hay particularidades que se relacionan con su historia, la tradición, el prestigio y la legitimidad. Entre las objetivas encontramos aspectos relacionados con la ubicación geográfica y los recursos naturales, aun cuando también con indicadores económicos como el producto interno bruto (PIB), el crecimiento económico y los aspectos poblacionales –como tamaño y nivel educativo–. Las hay también en términos de su proyección externa, como el apego a los principios del derecho internacional, la construcción de alianzas y la actuación en el ámbito bilateral y multilateral, que se relacionan con la confianza, la representatividad y la capacidad de liderar y construir
consensos.

Colombia es un país mediano con una ubicación geoestratégica favorable, grandes recursos energéticos y ambientales, que busca atraer la inversión extranjera y presenta un crecimiento constante del PIB per cápita. Su localización al norte de Suramérica la comunica directamente con el mar Caribe y el océano Pacífico, así como con el área andina y amazónica. Posee petróleo, gas y carbón, así como una gran riqueza en materia de biodiversidad: es uno de los diecinueve países mega diversos del mundo, ocupando el tercer lugar en especies vivas, el segundo en aves y variedad de mariposas y el primero en anfibios. Estas potencialidades podrían mejorar su poder negociador, su construcción de alianzas y su inserción internacional.
No obstante, el país desaprovecha sus potencialidades y ubicación geográfica. Ha establecido vínculos débiles con el Caribe y el Pacífico, a pesar de que casi 12% del territorio nacional está conformado por departamentos con vertiente hacia el área geográfica caribeña, que cuenta con 9,6% de la población total del país, y en donde se encuentra el departamento- Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Colombia fue promotor y lideró la creación de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), cuyo convenio constitutivo se suscribió en julio de 1994.

en la toma de decisiones

En el proceso de toma de decisiones incide una serie de elementos internos y externos como también, en menor medida, personales (Rosenau, 1996)2. Para el caso colombiano, en el ámbito interno los recursos naturales y la geopolítica son importantes, aunque pesa más la prolongación –e internacionalización– del conflicto interno y, especialmente desde 2002, la búsqueda de cooperación para llevar a cabo la política de seguridad democrática.

A su vez, variables gubernamentales relacionadas con interacciones, fraccionamientos y tensiones entre diferentes entidades con funciones internacionales obstaculizan la coordinación y, con ello, el proceso de construir consensos en materia internacional. Son de sobra conocidas las tensiones entre los ministerios de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior, y del primero también con el de defensa Nacional y la Vicepresidencia de la República en asuntos como seguridad, derechos humanos y cooperación, entre otros.

Pero no sólo las variables internas, sino también las sistémicas ad- quieren importancia para la política exterior colombiana, por dos razones. La primera de ellas relacionada con la histórica relación de asociación que nuestro país tiene con Estados Unidos; y la segunda que se deriva de la anterior y se relaciona con la desconfianza que dicha vinculación ha generado, recientemente, en los países suramericanos.
Colombia presenta también una serie de problemas transnacionales vinculados con asuntos de la agenda global, como drogas ilícitas, crimen transnacional y terrorismo, entre otros, cuyo tratamiento requiere de la cooperación internacional y regional. Y si al estado colombiano se le dificulta establecer alianzas, se le problematiza también buscar soluciones conjuntas mediante la colaboración.
Además de los elementos externos e internos, los factores persona- les resultan importantes en la toma de decisiones de la política exterior colombiana, que no sólo es reactiva, sino también personalizada, depen- diendo de la voluntad y de los cargos que ocupan tomadores de decisiones de diferente rango

En la práctica de la política exterior no existe un proceso de toma de decisiones institucionalizado y estructurado, sino que influyen mu- chos aspectos cuyo peso depende del asunto que se trate. Ello hace de Colombia un país con un comportamiento variable, muchas veces poco predecible.

en las tendencias e instrumentos de inserción latinoamericana

En América Latina se observan tendencias que apuntan a buscar nuevos ins- trumentos para las relaciones bilaterales y multilaterales, en lo cual inciden varios elementos. La creciente fragmentación de la región se da no sólo en términos ideológicos y políticos, por la llamada “nueva izquierda”, sino que también está presente en términos económicos. Varios países se muestran partidarios de su asociación y de una integración por etapas, partiendo del consenso político, mientras que otros abogan por tratados de libre comercio bilaterales. No obstante, se carece de claridad y acuerdo acerca del tipo de integración que busca la región, pero de todas maneras se ubican esfuerzos novedosos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), lideradas por Brasil y Venezuela, respectivamente, países que adquieren visibilidad y protagonismo internacional.

en las tendencias e instrumentos de inserción latinoamericana

En América Latina se observan tendencias que apuntan a buscar nuevos ins- trumentos para las relaciones bilaterales y multilaterales, en lo cual inciden varios elementos. La creciente fragmentación de la región se da no sólo en términos ideológicos y políticos, por la llamada “nueva izquierda”, sino que también está presente en términos económicos. Varios países se muestran partidarios de su asociación y de una integración por etapas, partiendo del consenso político, mientras que otros abogan por tratados de libre comercio bilaterales. No obstante, se carece de claridad y acuerdo acerca del tipo de integración que busca la región, pero de todas maneras se ubican esfuerzos novedosos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), lideradas por Brasil y Venezuela, respectivamente, países que adquieren visibilidad y protagonismo internacional.

En 2008, en Colombia se creó, por un lado, el Consejo de Política Exterior, conformado por el presidente, el vicepresidente y los ministros del despacho, a fin de orientar y coordinar los lineamientos de la política exterior. Este grupo se reunió por primera vez a finales del segundo se- mestre de 2009, pero las actividades siguientes fueron pocas. Por otro, se estableció el Grupo para la Coordinación de las Relaciones Internacionales, que involucra principalmente al sector privado. No obstante su existencia, se requeriría, de manera complementaria, una instancia técnica de coor- dinación institucional que dependiendo del asunto consultara abierta y democráticamente a diversos estamentos de la sociedad civil, entre ellos las ONG y los académicos.

en la Política exterior como instrumento de la Política interna

Con la llegada de Álvaro Uribe a la Casa de Nariño la política exterior se utilizó como un instrumento de la política de seguridad democrática, con dos características primordiales. Primera, el predominio de un en- foque netamente realista y estatista de las relaciones internacionales; y, segunda, la aplicación de un paradigma de seguridad tradicional basado en la defensa y la territorialidad, enmarcado en las doctrina de segu- ridad preventiva aplicada durante las administraciones del presidente George W. Bush (2001-2005; 2005-2009), con una orientación bipolar de amigos-enemigos y una mirada maquiavélica en la que el fin justifica los medios.

Por otra parte, durante el gobierno del presidente Bush se creyó que Co- lombia podría ser el puente para que Estados Unidos se acercara a América Latina. Hoy día nuestro país dejó de ser ese aliado especial; el Congreso estadounidense, principalmente demócrata, también lo percibe con descon- fianza y lo vincula con violaciones de derechos humanos. Brasil y México han desplazado a nuestro país como puente para el restablecimiento de un mejor entendimiento de Estados Unidos con la región. En cambio, nuestro aislamiento del escenario regional se acentuó, percibiéndose a Colombia con una enorme desconfianza no sólo en la “nueva izquierda” sino en el mismo establecimiento de Estados Unidos.

en la búsqueda de coordinación

Una de las mayores preocupaciones en materia de política exterior es la ne- cesidad de mayor y mejor coordinación. Con la creciente globalización, la interacción entre aspectos internos y externos, el surgimiento de nuevos asuntos y de diversas maneras de abordarlos, la coordinación entre áreas, unidades y funcionarios se dificulta y se hace más apremiante. Es por ello que muchas cancillerías avanzan en procesos de institucionalizar dichas coordinaciones en materias que competen a varios ministerios, en cabeza de Relaciones Exterio- res, con la creación, por ejemplo, de una dirección general orientada a dicho fin. Países como Chile, México y Perú, entre otros, tienen institucionalizados sus procesos de coordinación no sólo con otras entidades gubernamentales, sino también con actores sociales y gobiernos regionales y locales.

Estas son experiencias que indican la voluntad política que tienen al- gunos países latinoamericanos de liderar sus asuntos exteriores desde sus cancillerías y de interactuar con actores no estatales, regionales y locales.

PRIORIdAdES Y MECANISMOS dE LA POLíTICA EXTERIOR COLOMBIANA

desde inicios del siglo XXI las principales prioridades de la política exte- rior colombiana fueron las relaciones con Estados Unidos, la seguridad y el comercio –y con ello la inversión–. Otros asuntos como la migración y cooperación se supeditaron a los anteriores, con miras a llevar a cabo la política de seguridad democrática.

estados unidos

En la relación con esta potencia aliada se identifican tres asuntos priori- tarios: seguridad, comercio e inversión y migración. En el ámbito de la seguridad, durante los últimos años la cooperación militar, especialmente el Plan Colombia y el Plan Patriota, fueron importantes. Los derechos humanos y la impunidad también han desempeñado un papel destacado, por la prioridad y el condicionamiento otorgados por el Congreso de Es- tados Unidos. Estos asuntos son de alta sensibilidad; los primeros tienden a generar desconfianza por la relación histórica y voluntaria de Colombia con Estados Unidos, mientras que los segundos preocupan crecientemente no sólo al hegemón sino a países europeos como el Reino Unido y España, entre otros.

En el ámbito comercial, por su parte, para el gobierno colombiano re- sultan prioritarias la suscripción y posterior ratificación del tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, porque generaría mayores oportuni- dades laborales, de inversión y comercio. No obstante, ha habido tropiezos, debido en gran medida a la representación mayoritaria de los demócratas en el Congreso de ese país, que vinculan dicho asunto con las violaciones de los derechos humanos, las libertades sindicales y la degradación ambiental. Esta situación ha propiciado el debate entre sectores sociales como las ONG y los gremios económicos, algunos de los cuales, como el agrícola, se sienten seriamente afectados con la suscripción del TLC. Por ello es que actores no gubernamentales ejercen también una diplomacia paralela.

américa latina y el caribe

En épocas como la actual, en la que hay diferentes percepciones y proyectos políticos, las relaciones con América Latina y en particular con los países vecinos tienden a ser más conflictivas y agresivas, otorgándole supremacía a lo político por encima de lo económico y lo jurídico.

América latina y el caribe

En épocas como la actual, en la que hay diferentes percepciones y proyectos políticos, las relaciones con América Latina y en particular con los países vecinos tienden a ser más conflictivas y agresivas, otorgándole supremacía a lo político por encima de lo económico y lo jurídico.

Y aun cuando la internacionalización del conflicto colombiano no es nue- va, durante los últimos años adquirió una serie de matices que se concretan e impulsan con la política de seguridad democrática, que presentó resultados positivos como la mayor presencia del estado en territorios completamente olvidados. No obstante, desde mediados de 2008 dicha política muestra un declive y la necesidad de buscar una nueva estrategia no sólo doméstica –a la que no nos vamos a referir–, sino internacional.

En las relaciones de Colombia con América Latina está más presente aún la existencia de instrumentos técnicos y políticos, la gran mayoría de ellos vinculados con la seguridad. Los primeros se refieren a mecanismos como las comisiones de vecindad, entre otros

euroPa

Cooperación, derechos humanos y comercio e inversión son los asuntos prioritarios en las relaciones de Colombia con el viejo continente, entre los cuales resultan fundamentales el diálogo político, las comisiones mixtas y la suscripción de acuerdos. Las primeras hacen alusión a las reuniones birregionales institucionalizadas desde la década de los noventa del siglo XX, como también a visitas oficiales al más alto nivel, entre las que podríamos incluir las de miembros del Parlamento Europeo a Colombia, y del Congreso y de líderes sindicales colombianos a Europa.

Sobresalen las comisiones mixtas de cooperación en materia de educa- ción y cultura, así como los memorandos de entendimiento sectoriales. Por su parte, los acuerdos suscritos se extienden desde los económicos –comercio e inversión– hasta los migratorios –por ejemplo, con España–, y de corresponsabilidad en la lucha contra las drogas ilícitas y delitos conexos.

asia-Pacífico

La prioridad de la política exterior colombiana en esta región es ingresar al Apec. Recientemente, parecería que la inserción colombiana se orien- ta a fortalecer los vínculos económicos con la cuenca del Pacífico, que constituye el eje económico y político del siglo XXI, el cual aporta cerca de 60% del PIB mundial, 48% del comercio y alberga la tercera parte de la población del planeta.

China y la India, por su parte, adquieren un papel significativo en la transición hacia el nuevo orden mundial. La primera es la potencia del presente siglo, que además de poner en jaque la hegemonía estadounidense busca y tiene cada vez una mayor presencia en América Latina, fortalecien- do vínculos con países como Brasil, México y Venezuela . Recientemente ha habido encuentros empresariales pero se requiere más trabajo en los ámbitos educativo y cultural y, sobre todo, tener y coordinar instrumentos acordes a esta nueva realidad.

REFLEXIóN FINAL

Con la llegada de Juan Manuel Santos a la presidencia de la República en agosto de 2010, y de María Ángela Holguín al Palacio de San Carlos, se iniciaron cambios en la política exterior colombiana, orientados a la búsqueda de nuevos aliados externos, al fortalecimiento de las relaciones con América Latina y a políticas más pragmáticas e institucionalizadas creando, muy seguramente, instrumentos dirigidos a este fin.

En este contexto, una de las mayores carencias de la política exterior colombiana es la falta de visión integral y de coordinación, no sólo en re- lación con la seguridad, sino con todas las problemáticas. Ante la ausencia de una instancia de coordinación interministerial, como la que tienen otros ministerios de Relaciones Exteriores en América Latina, en Colombia la misma se desarrolla ad hoc y con muchas limitaciones, por parte de cada viceministerio y de cada dirección general. El Consejo de política exterior tan solo contempla reunirse dos veces al año, y el de coordinación con actores no gubernamentales es cerrado y personalizado. Ni siquiera sus resultados salen a la luz pública.

Colombia es un país mediano con recursos energéticos y ambien- tales que se encuentra capacitado para desempeñar un papel más activo y diversificado en el orden mundial. No obstante, presenta una serie de obstáculos estructurales y coyunturales para desempeñarse como tal. Los principales son el sistema presidencialista y la estrechez del régimen político, y con ellos la penetración del clientelismo. En términos coyun- turales, la desinstitucionalización –falta de coordinación y de liderazgo de la Cancillería–, el desconocimiento de ciertos cambios externos así como la importancia de asuntos muy recientes, entre ellos el energético y el de ciencia y tecnología, dificultan la modernización y la adaptación de la política exterior colombiana al siglo XXI.

se plantean tres esce- narios: de asimilación e interacción institucional de las nuevas realidades, de utilización de instrumentos ad hoc y coyunturales, y de continuidad.

De asimilación e interacción institucional de las nuevas realidades

Este escenario plantea un giro sustancial de las actuales relaciones interna- cionales colombianas, buscando salir del aislamiento para incorporarse al multilateralismo y el establecimiento de alianzas, y, por otra parte, orien- tando las relaciones hacia y desde el fortalecimiento de la institucionalidad y la integralidad. Este proceso debe ser parte de la adaptación del país a las nuevas tendencias externas temáticas y geográficas, al tiempo que debe incorporar la reestructuración del Ministerio de Relaciones Exteriores.

De utilización de instrumentos ad hoc y coyunturales

Este escenario plantearía una serie de instrumentos coyunturales acordes a las necesidades del momento, mucho más operacionales y de apoyo que de planificación y estrategia. dependería también de los intereses del jefe de estado y de su canciller. Aquí se trataría de buscar mayor apoyo técnico creando grupos ad hoc de acuerdo con las necesidades, sin plantear cambios orgánicos e institucionales.

De continuidad


durante los últimos diez años, Colombia ha venido estrechando vínculos con Estados Unidos en ámbitos no sólo políticos y económicos, como se hizo a lo largo del siglo XX, sino, además, en lo militar.

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