Lectura: La OEA como compromiso diplomático
latinoamericano
Autor: Juan Pablo Lohle
Analizar
la O.E.A. como compromiso diplomático interamericano, nos sitúa frente a una
doble perspectiva.
Por un
lado, aquella desde la cual analizarla ajustándose a una referencia histórica,
puesto que se trata de una organización regional de más de cien años.
Recordemos
que el sistema interamericano y sus instituciones, según Viron Vakyi, es el más antiguo y
elaborado sistema de gobierno regional. Sus orígenes se remontan a 1889 y 1890
cuando se reúne en Washington DC la Primera Conferencia Internacional de
Repúblicas Americanas que estableció la Unión Internacional de Repúblicas
Americanas para promover el comercio, y la Oficina Comercial de Repúblicas
Americanas, la cual más tarde se transformará en la Unión Panamericana.
El sistema institucional moderno y su estructura datan de
1948 con la creación de la Organización de los Estados Americanos en respuesta
a la formación de otras instituciones en los albores de la Guerra Fría y la
bipolaridad. La Carta, expresa los objetivos fundacionales: cooperación
hemisférica y los procedimientos para la resolución de conflictos y seguridad
colectiva. América Latina se alineaba tras los Estados Unidos.
Tres son los momentos clave en la historia de la OEA son 1948
-con su creación-, 1991 con la XXI Asamblea General, en la que se
reformula la estructura y se decide darle un nuevo impulso a la organización, y
por último, el momento que vivimos ahora , debatiendo los nuevos
desafíos para el 2000.
Por otro lado, también se encuentra la perspectiva de su
rol, absolutamente relacionado con los acontecimientos regionales y mundiales.
¿Cuál es el rol de la OEA y el de los Estados miembros en
el presente? ¿Cuál es el compromiso diplomático que conlleva a fines de los
‘90s? Estos son algunos de los interrogantes.
Las características de la diplomacia interamericana están
dadas, sobre todo, por la definición de la “Agenda Diplomática” del
hemisferio. Las prioridades han sido diferentes a lo largo de los años; puesto
que han estado y están ligadas a la tendencia hegemónica de la región. Ello es
un axioma de la diplomacia de poder , esto es, el consenso de los
países más poderosos fija las prioridades, y desde allí se orientan las
políticas de las instituciones supranacionales.
AMERICA LATINA EN LOS ‘90s
Hoy podemos decir que América es un continente
democrático. Casi todos los países del hemisferio tienen gobiernos elegidos en
elecciones abiertas, el pluralismo y el respeto del derecho a participar ya son
moneda corriente. Se ha instalado una mayor conciencia de los derechos humanos
y se ha evidenciado una verdadera voluntad política, necesaria para iniciar el
camino hacia la integración regional y hemisférica.
NUESTRA DIPLOMACIA
Como foro
de discusión y análisis la OEA ofrece la oportunidad de un debate en un plano
de igualdad entre sus miembros. Es el lugar de reunión de los Estados más
pequeños junto a los más grandes de la región. Cada uno de ellos representa un
voto en el momento de tomar decisiones. Opera como una pequeña democracia a
nivel regional.
Desde el punto de vista diplomático, hay una natural
relación entre los Estados miembros, pero también se producen alianzas que tienen
como eje intereses recíprocos ya sea por vecindad, por identidad política, o
por convergencia de intereses políticos. Es un ámbito multilateral para
expresar sus relaciones bilaterales, regionales y multilaterales.
Hacemos
referencia a su concepción de la función de los diplomáticos en cuanto son
quienes deben informar y expresar el interés de su país, de su gente. Su
mandato escencial es proteger a sus compatriotas de cualquier situación de
ultraje o persecución. En síntesis, servir a la gente y representar al Estado.
Ahora bien, si además su destino se encuentra,
transitoriamente, en la OEA, pues mayor aún es su responsabilidad. En el ámbito
de esta organización supranacional no sólo debe cumplir con estas dos funciones
básicas expuestas, sino que, además, deberá comprometerse con los valores y
principios intrínsecos, expresados en la Carta, con un sentido de cuerpo. Tiene
un compromiso principal con su país y tiene uno secundario, pero no por eso
menor, con América Latina. Llevan a cabo las estrategias de relación expresadas
en la política exterior, directriz de sus acciones.
HACIA EL SIGLO XXI. HAY UNA SOLA OPCION, ¿O SON MUCHAS?
¿El siglo
XXI nos va a encontrará con estos valores e intereses comunes por la
solidaridad de nuestros pueblos? ¿O nuevos conflictos ensombrecerán esta idea
romántica?
¿Cuál es hoy el factor que pueda generar la completa
recomposición de la cohesión hemisférica para enfrentar unidos determinados
conflictos que se manifiestan en nuestras sociedades? Nos referimos a conflictos
tales como el narcotráfico, el terrorismo, la corrupción, la migración laboral,
el desempleo, la pobreza extrema y la exclusión, la mortandad infantil, las
enfermedades endémicas, el analfabetismo, las trabas al comercio, la
competencia desleal, el dumping, etc.
La OEA es el ámbito ideal para debatir las propuestas que
sirvan a nivel regional para problemas que nos son comunes, y en este sentido
comulgamos con la idea de Tourraine sobre “el retorno de lo político”.
Consideramos a lo político como “el” ámbito, en su sentido arquitectónico y
organizador de los otros ámbitos. De ahí que apoyamos la teoría según la cual
los cambios deben ir de arriba hacia abajo en propuestas programáticas para
desenmarañar cuestiones tan complejas. La OEA es el ámbito ideal para debatir
las propuestas que sirvan a nivel regional para problemas que nos son comunes,
y en este sentido comulgamos con la idea de Tourraine sobre “el retorno de lo
político”. Consideramos a lo político como “el” ámbito, en su sentido arquitectónico
y organizador de los otros ámbitos. De ahí que apoyamos la teoría según la cual
los cambios deben ir de arriba hacia abajo en propuestas programáticas para
desenmarañar cuestiones tan complejas.
EE.UU. con una industria y una cultura muy fuerte, es el
primero de los tres centros de poder de Tourraine. Han inventado el tipo de
sociedad que corresponde a su hegemonía financiera y cultural. Puesto que su
papel de “protector de occidente” se ha desvirtuado con la caída del Muro de
Berlín y su capacidad de disuasión gracias a su arsenal nuclear.
Según este
autor, América Latina es la zona más prometedora a corto plazo entre lo que el
denomina “zona de caza” -mercados donde se van a enfrentar los intereses
de los centros-.
¿Cuáles
son entonces los nuevos elementos que van a jugar en el concepto de seguridad
hemisférica para lograr la existencia de un cierto grado de cohesión regional?
Uno de ellos, sin duda, ha sido la democratización de
América Latina; condición necesaria -pero no suficiente- para el replanteo
estratégico de nuestro hemisferio.
Es necesario desarrollar las políticas correctas en lo
interno de cada país, y una vez dado este gran paso -que no es poco- hay que
esperar la madurez de los cambios antes de trasladarlos al ámbito regional.
Puesto que sino, por un lado trasladamos nuestros defectos al otro, lo
condicionamos, pero también nosotros nos perjudicamos al echar a rodar con
obstáculos que todavía no conocemos. La integración, y mas aun la integración
regional, debe encontrar a sus miembros en iguales estadíos de desarrollo para
que sea fructífera, para que la estrategia sea beneficiosa de igual forma a
ambos actores.
LA CORRUPCION. UN DESAFIO INTERAMERICANO
Para Moisés Naímvi, la erupción de la corrupción en el mundo se debe a
varios factores y aunque no es privativo de regímenes autoritarios éstos
colaboran a su existencia con el monopolio estatal, la falta de competencia y
de publicidad de los actos de gobierno, como así también con una restringida
-cuando no nula- libertad de prensa.
Moisés
Naímviii, del
Carnagie Endowment Center for Peace, es optimista en cuanto a la posibilidad de
que ésta se reduzca y sugiere como combatirla. En primer lugar, a través de
fuertes valores morales, los cuales debemos enseñarlos en la casa, en la escuela,
en la universidad, y hasta en la calle, con el ejemplo. En segundo lugar, el
Poder Legislativo y la Justicia deben ser independientes con mecanismos de
elección claros y públicos. En tercer lugar, cita la necesidad de la existencia
de una oposición política muy dinámica. Luego aunque obvio menciona la
importancia de una prensa libre e independiente -que derive del derecho de
libertad de expresión- y por último considera necesario eliminar las políticas
económicas que dependan de las decisiones de funcionarios para asignar recursos
y guiar las actividades económicas; y así evitar monopolios, amiguismos y
clientismo.
La corrupción no sólo es
cuestionable por ser un problema ético o moral, que afecta a la sociedad
generando un clima de desaliento y confundiendo la escala de valores;
principalmente tiene un costo social, agravando las consecuencias del
desempleo, la pobreza y la distribución del ingreso.
Un nuevo
valor cultural se ha instalado en el hemisferio: el respeto a la diversidad, y
la OEA es el ejemplo institucional de lo diverso, pero también de lo poderoso y
de lo pequeño a la vez. En sí misma, es una creación de la evolución político
cultural del hemisferio. A pesar de las asimetrías existentes entre sus
miembros, éste es el foro apropiado para deliberar y acordar las estrategias
diplomáticas a nivel regional, tomando conciencia de un origen común como
fuerza centrípeta que une. Para otros, las fuerzas centrífugas son más
importantes, lo cual es así pero en el marco de la asociación entre bloques, en
una etapa posterior.
En tal
sentido uno puede preguntarse: ¿Qué futuro le reserva el sistema internacional
a los organismos regionales?
ORGANISMOS REGIONALES-ORGANISMOS INTERNACIONALES
Los periódicos pueden anunciar que los cinco miembros del
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han determinado que se ha de intervenir
un país en ‘beneficio de su futuro, el de una región, o en el de la democracia,
o quizá porque la participación del ciudadano no existe’. Las razones pueden
ser muchas, y de peso como éstas, pero no siempre se aplican las mismos
principios o conceptos para distintos países, hay otros elementos que se ponen
en la balanza antes de proponer una iniciativa de tal magnitud.
COROLARIO
Un mundo
en gran transformación requiere una adaptación rápida y eficaz, que acompañe el
dinamismo político que requiere la época evitando que sólo cinco países
extraregionales -aunque importantes en el concierto internacional-, sean
quienes tienen la facultad de decidir el rumbo de las demás naciones.
Esto tiene estrecha relación con la necesidad de
desarrollar, en los organismos regionales, un sistema para la toma de
decisiones, por el cual el objetivo sea encontrar soluciones rápidas a
problemas propios dentro del marco regional provisto por la organización de
la cual forman parte a fin de agilizar el sistema multilateral canalizando el
debate. En tal sentido, se enmarca el nuevo rol de la OEA: regular los
procedimientos para la toma de decisiones evitando las presiones de actores
extraregionales en organizaciones más grandes como Naciones Unidas. En el
nuevo contexto dado por la globalización, los organismos multilaterales deberán
redefinir su estrategia y producir resultados efectivos en temas importantes o
actuar sólo cuando los actores no puedan resolver el problema bilateralmente ni
regionalmente.
La primera
categoría es la corrupción corporativa. Las compañías realizan
actividades ilegales para conservar su competitividad; aunque no dependen de
violar la ley sistemáticamente para obtener ganancias.
En segundo
lugar se encuentran las compañías cuyo objetivo es violar la ley (lavado
de dinero). Invierten en negocios legales cuya supervivencia no depende de
actividades ilegales. Son un elemento crítico en las relaciones
internacionales.
En la tercera categoría se encuentra la corrupción
política, interconectada con las anteriores. Es la más conocida
conceptualmente y podemos mencionar desde el enriquecimiento ilícito de
funcionarios hasta el financiamiento de los partidos políticos.
LA EFECTIVIDAD
Las
diferentes percepciones culturales nos llevan a un tema central de la
diplomacia interamericana. A pesar de ello, entendemos que no hay más
diferencias entre las culturas políticas de nuestro hemisferio de las que hay
por ejemplo entre los Estados Unidos con los países del Medio Oriente o del
Sudeste Asiático; en esos casos las diferencias tienden a profundizarse.
No obstante la existencia de estas distinciones, existe
un importante camino de coincidencias que han ido generando a lo largo de décadas
lo que podemos llamar una “cultura interamericana”, un “modus
vivendi” que no ha estado exento de incursiones unilaterales por parte de
Estados Unidos, potencia hegemónica regional con las ventajas que ello implica
y también los condicionamientos que genera. Siendo el Estado dominante de la
región, ha tenido gran influencia en los Estados centroamericanos y en el
Caribe, como así también en el resto del hemisferio.
RESUMIENDO
Estos
hechos, que son producto de la realidad, muestran lo complejo que es, a veces, compatibilizar
el interés nacional de los países con sus intereses hemisféricos. Es
casi tan difícil como compatibilizar la teoría con la práctica.
Es allí
donde la diplomacia juega un rol importante. Podemos decir que en los últimos
años se ha creado una diplomacia de carácter interamericano, con las
características de la protección a los sistemas democráticos y la preservación
de los derechos humanos.
Existen
zonas grises más conflictivas, como es la lucha contra el narcotráfico, donde
hay países que impiden todo tipo de seguimiento. En tal sentido, hacen una
cuestión de “intervención en asuntos internos de otro Estado” tales como las
posiciones de Colombia vis a vis los Estados Unidos y de igual manera México
-aunque con otras características-.
Así vemos
que el organismo hemisférico contiene una gran cantidad de hechos diplomáticos
pero no necesariamente se canalizan en acuerdos, sino con serias objeciones por
parte de los Estados miembros que sienten la imposición de determinados
argumentos y la restricción para viavilizar los propios.
A pesar de
ello, la OEA sigue siendo un órgano de diálogo y propuestas para los Estados
que la componen.
Los
pesimistas sostienen que nunca se logrará avanzar, lo cual es incorrecto. Los
avances en determinados temas han sido muy importantes.
Los
optimistas somos aquellos que estamos convencidos que la OEA es el organismo
que verdaderamente nos reúne a todos los países del hemisferio.
Es verdad que es difícil acordar con tanta
asimetría, donde a veces los acuerdos parecen imposiciones o inducciones
indirectas de terceros países; pero lo cierto es que el diálogo hemisférico
ha crecido. Aún le resta madurar, y en ese camino estamos, transitando
hacia el nuevo milenio intentando descifrar un mundo muy distinto,
vislumbrando una OEA que siga siendo el lugar común del Continente Americano.
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